Guardar las sobras en la nevera para que se vean

Ilustración de un paisaje

Las sobras de comida suelen terminar en el fondo de la nevera, detrás de otros alimentos, hasta que un día aparecen olvidadas y ya no se pueden aprovechar. Darles un lugar fijo y bien visible cambia por completo esta costumbre tan habitual en muchas cocinas.

Un estante concreto, dedicado únicamente a las sobras, ayuda a que toda la familia sepa dónde mirar antes de empezar a cocinar algo nuevo. Cuando el lugar es siempre el mismo, resulta mucho más fácil recordar que hay algo esperando para ser utilizado.

Colocarlas a la altura de los ojos

Colocar las sobras a la altura de los ojos, en lugar de en la parte más baja o más alta de la nevera, aumenta considerablemente las probabilidades de que se utilicen a tiempo. Cuanto menos haya que buscar, más fácil resulta acordarse de ellas.

Usar recipientes transparentes, en lugar de opacos, permite ver de un vistazo qué hay dentro sin necesidad de abrir cada uno de ellos. Esta pequeña diferencia ahorra tiempo y hace que las sobras resulten mucho más tentadoras a la hora de elegir qué comer.

Revisar ese estante una vez a la semana, antes de hacer la compra, ayuda a decidir qué se puede aprovechar todavía y qué conviene descartar. Esta breve revisión evita que las sobras se acumulen indefinidamente sin llegar nunca a consumirse.

Con un lugar fijo, visible y ordenado para las sobras, se aprovecha mucho mejor la comida que ya está preparada en casa. Este pequeño cambio de costumbre reduce el desperdicio sin apenas esfuerzo adicional.